Instalar y gestionar etiquetas NFC en los comercios en los que ya entras. Los guiones, los precios, las plantillas y el panel de gestión: montado y en orden. En tres horas estás llamando.
Pago único. Panel de gestión incluido 12 meses. Acceso inmediato.
A nadie se le ocurre preguntarle a una franquicia cuántas horas de vídeo trae. Aquí no vas a encontrar cuarenta módulos: vas a encontrar el orden en el que se hace, los precios que ya funcionan, el guión de la llamada y el panel montado con tu cuenta dentro.
Rellenar con horas de vídeo para que parezca mucho es justo lo que sí lo convertiría en un timo. Que sea corto es el argumento, no la excusa.
Tu cuello de botella no es la información. Es no saber qué producto nuevo meter en la visita que ya estás haciendo.
Que ya pone los vinilos del bar y entra por la puerta sin llamar antes.
Que ya hace las cartas del restaurante y los flyers de media calle.
Que ya entra en veinte comercios a la semana con otro producto en la mano.
Con su cartera de pymes y el teléfono de todas ellas en el móvil.
El cliente acerca el teléfono y se abre lo que tú hayas decidido: la reseña de Google, la carta, la guía del apartamento, el parte de mantenimiento. Sin aplicación, sin cámara, sin explicarle nada a nadie.
Y aquí está el truco del negocio: la dirección no vive en la pegatina, vive en el panel. Puedes cambiarla mil veces sin volver al local — y por eso el cliente te sigue pagando el mes siguiente.
Con tu cuenta creada. Cambias URLs, ves los escaneos y administras las etiquetas de todos tus clientes desde el mismo sitio.
Cuánto se cobra de alta y cuánto de cuota en cada tipo de negocio. Para no inventártelo delante del cliente.
Palabra por palabra, con las tres objeciones que salen siempre y qué se contesta a cada una.
Para el que te dijo «mándame algo» y no volvió a contestar. Cuándo se escribe y qué se escribe.
Plantillas listas para mandar el mismo día de la visita, mientras te tiene todavía en la cabeza.
Dónde comprarlas baratas, qué chip pedir, cómo se programan y cómo se dejan bloqueadas para que nadie las reescriba.
El kit trae las 61 verticales, pero hay un camino más corto hasta el primer cobro. Y este es el motivo por el que es este:
Cada una con quién es el cliente, qué se le instala y por dónde entra el dinero. Una muestra:
Pues se lo puentea, como se puentea todo. Pero el que puentea es el que tenía tiempo y ganas de aprenderlo, y ése no iba a ser cliente tuyo nunca. Los demás pagan por no pensar: por el orden, los precios y que funcione mañana.
Los 300 € no los sostienen las horas, los sostiene lo que te llevas: el panel funcionando, los precios, los guiones y las plantillas. Si te cobrase por horas de vídeo, lo honesto sería grabar menos y cobrarte menos — que es exactamente lo que hago.
Saber usar un móvil. Programar una etiqueta es acercarla al teléfono y escribir una dirección: se tarda menos que en guardar un contacto. El paso a paso está en el kit y el resto lo hace el panel.
Cada cliente que firmas se queda dentro del panel: cambia direcciones, ve los escaneos, gestiona sus etiquetas. Tú cobras el alta y la cuota mensual; nosotros ponemos la herramienta que lo sostiene.
Va incluido 12 meses con el kit. A partir del mes trece, cuota. Lo decimos aquí y no en la letra pequeña, porque es exactamente así como esto se sostiene: no vivimos de vender kits, vivimos de que a ti te vaya bien el mes que viene.
IVA incluido · sin cuotas ni sorpresas
Acceso inmediato tras el pago. La compra la procesa Dodo Payments como vendedor registrado y te emite la factura. Tarjeta y métodos de pago locales.
¿Prefieres preguntar antes de pagar? Escríbeme y te lo cuento.